Prevención del desperdicio alimentario: 2026 será el año clave para las empresas del sector alimentario

Prevención del desperdicio alimentario: 2026 será el año clave para las empresas del sector alimentario

El año 2026 marcará un antes y un después en la gestión del desperdicio alimentario en España. En abril entra en vigor la Ley 1/2025, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario, que será obligatoria para todas las empresas de la cadena alimentaria.
A ello se suma la reciente modificación de la Directiva Marco de Residuos (UE) 2025/1892, que introduce por primera vez objetivos legalmente vinculantes de reducción del desperdicio alimentario y que España deberá transponer de forma completa antes de junio de 2027.

Esto significa que las empresas alimentarias van a vivir dos procesos regulatorios simultáneos: el cumplimiento inmediato de la ley española y la preparación para un marco europeo más exigente que ya ha empezado a rodar.


1. ¿Qué exige la Ley 1/2025 a las empresas del sector alimentario?

La ley española aborda el desperdicio alimentario de forma directa y operativa. Afecta a productores, industria, distribución, comercios, hostelería, restauración, comedores colectivos y cualquier empresa que maneje alimentos.

Obligaciones clave para las empresas:

Elaborar un Plan de Prevención de pérdidas y desperdicio alimentario

Debe identificar dónde se generan pérdidas y qué medidas se aplicarán para evitarlas o gestionarlas correctamente. Es obligatorio documentarlo.

Aplicar la jerarquía de destino de los excedentes

  1. Consumo humano (donación preferente)
  2. Transformación
  3. Alimentación animal
  4. Usos industriales
  5. Compostaje o valorización

Establecer convenios de donación

Las empresas deben formalizar acuerdos con entidades sociales o bancos de alimentos para donar excedentes aptos para consumo.

Prohibición de destruir alimentos aptos

No se puede desechar intencionadamente comida en buen estado.

Registrar y documentar los excedentes

La empresa debe llevar trazabilidad y justificar qué destino se da a los alimentos no vendidos.

Formación obligatoria al personal

La ley exige que los trabajadores reciban formación adecuada en prevención del desperdicio, gestión de excedentes, donación, trazabilidad y buenas prácticas.
No existe un curso oficial obligatorio, pero sí la obligación de que la empresa demuestre que su personal está formado.


2. ¿Qué añade la nueva Directiva Marco de Residuos (UE) 2025/1892 que no está en la ley española?

La directiva europea introduce elementos que complementan y endurecen el marco nacional. Aunque la Ley 1/2025 ya cubre muchos aspectos prácticos, la Directiva añade nuevas obligaciones, particularmente para el Estado… pero que acabarán impactando en las empresas.

Principales novedades de la Directiva:

Objetivos vinculantes de reducción del desperdicio

Para 2030:

  • –10 % en transformación y fabricación
  • –30 % per cápita en venta minorista, hostelería, restauración y hogares
    Estos objetivos son obligatorios y deberán traducirse en medidas nacionales concretas.

Programas nacionales de prevención obligatorios

España tendrá que actualizar su estrategia y establecer medidas más operativas y medibles.

Seguimiento, medición y reporte estandarizado

La directiva exige sistemas de medición y reporte mucho más rigurosos, lo que previsiblemente se trasladará a nuevas obligaciones para empresas.

Enfoque de economía circular más amplio

La directiva regula residuos de forma global, lo que implica:

  • definición de subproducto
  • criterios de “fin de condición de residuo”
  • obligaciones de valorización
  • integración con residuos orgánicos, industriales y municipales

Impulso a la innovación y cambios reales de comportamiento

La UE pedirá que los países introduzcan medidas reales (no solo sensibilización), lo que podría endurecer requisitos de procesos y control empresarial.

En resumen:
La Ley 1/2025 obliga a actuar ya.
La Directiva obliga a ir más allá y reducir realmente el desperdicio.


3. ¿Cómo puede ayudar una consultora especializada?

Para muchas empresas, este nuevo marco es complejo y requiere tiempo, metodología y conocimiento técnico. Una consultora puede acompañar en todo el proceso:


Diagnóstico inicial del desperdicio alimentario

  • Identificación de puntos críticos
  • Análisis de procesos y flujos
  • Cuantificación de pérdidas y excedentes
  • Evaluación del cumplimiento actual

Elaboración y redacción del Plan de Prevención obligatorio

  • Medidas personalizadas para cada empresa
  • Procedimientos internos
  • Protocolos de gestión de excedentes
  • Matriz de responsabilidades
  • Indicadores de seguimiento

Formación del personal (obligatoria por ley)

Incluyendo:

  • Jerarquía de destino
  • Gestión de excedentes
  • Donaciones seguras
  • Buenas prácticas
  • Trazabilidad
  • Innovación en reducción del desperdicio

La formación es la pieza clave para asegurar que el plan se cumple de forma real en el día a día.


Establecimiento de convenios de donación

  • Contacto con entidades sociales
  • Formalización de acuerdos
  • Procedimientos higiénicos de entrega
  • Implantación de sistemas seguros y trazables

Búsqueda de soluciones de valorización

  • Transformación de excedentes
  • Alimento para animales
  • Compostaje certificado
  • Biogás y valorización energética
  • Alianzas con otras empresas para simbiosis industrial

Aplicación de técnicas innovadoras para reducir pérdidas

  • Sistemas de medición y digitalización
  • Control de mermas
  • Optimización de compras y stocks
  • Mejoras en envases y conservación
  • Análisis de datos para reducir caducidades

4. La importancia de una visión global: seguridad alimentaria + sostenibilidad

La prevención del desperdicio alimentario no es solo un reto ambiental, es también un asunto de salud pública.
Reducir pérdidas y aprovechar excedentes requiere:

  • aplicar correctamente sistemas APPCC
  • garantizar la inocuidad en donaciones y redistribución
  • gestionar adecuadamente las fechas de consumo y caducidad
  • asegurar una trazabilidad completa
  • mantener prácticas higiénicas seguras

Sostenibilidad y seguridad alimentaria ya no pueden separarse.
Un enfoque integrado permite reducir desperdicios sin poner en riesgo la salud del consumidor y al mismo tiempo cumplir con la normativa.


Conclusión: 2026 es el momento de actuar

Las empresas del sector alimentario afrontan un cambio regulatorio profundo:

  • La Ley 1/2025 exige actuar ya.
  • La Directiva Marco obligará a ir más allá y medir resultados reales.
    • Las empresas necesitarán formación, metodología y una visión global que una sostenibilidad y seguridad alimentaria.

Contar con apoyo especializado permitirá transformar el cumplimiento normativo en una oportunidad: optimizar procesos, reducir costes, generar impacto social y prepararse para un sector alimentario más eficiente y responsable.

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